El señor Maldonado va encorvado. La viuda Miranda dice que es por las collejas que le daba su madre, de pequeño. El panadero Juan, que lo ve entrar y salir cada día, dice que es por el peso de su conciencia. La abuela Rosa dice que de familia no es, que su padre y su abuelo iban rectos como un palo. El farmacéutico Damián le ofrece una faja que recién le ha llegado. Los niños le tiran piedras. En el bar, los hombres comentan delante de su cortado: “¿Te has fijado?, cada día va más doblado.”.

Parece mentira que todos estén tan preocupados, ¿no tendrán otra cosa con que pasar el rato?