Diecitantos

18 Abril 2008

- Ven aquí, que te voy a dar paideia.

La fisiología más elemental del ser humano hace que cuando vamos al baño a mear nos vengan también ganas de cagar. ¡Que frase más burda! Hace muchos, muchos años, cuando era muy pequeño, escribí:

“La caca tiene envidia del pipi.”

Hace unos días lo recordé. ¡Cómo me gusta! ¡Qué capacidad de síntesis! ¡Qué facilidad para la metáfora! ¡Qué concisión! Me encantaría volver a escribir así.

Pasiones ajenas

16 Abril 2008

El señor y la señora pasan por delante de la Filmoteca y apenas puedo oir dos palabras que dice, despectivo:

-…enteraditos nostálgicos…

¿Por qué odiamos las pasiones ajenas?

Yo no tengo perro

15 Abril 2008

Cuando mi hermano trajo, hace años, un cachorro precioso a casa, mi madre hizo un referéndum entre los hermanos. Fue una pequeña lección de democracia, planteada como debe ser: los derechos implican obligaciones.

“Si queréis tener un perro –nos dijo–, deberéis ocuparos de él, incluyendo sacarlo a pasear cada día.”, eso tan engorroso. Fui el único que dijo que no, que yo no quería perro y que como el perro no sería mío, no lo sacaría. Pero claro, la democracia es como es y, aprobada la propuesta, me tocó ocuparme de él a mí también, mis hermanos no iban a permitirme jugar con él si no me ocupaba, del mismo modo, de la parte ingrata.

Con el tiempo, voy a confesarlo, establecimos una relación especial, diferente de la que el muy animal mantiene con el resto de la familia, diría que incluso le cogí cariño. Me jacto de ser la persona que puede hacerlo ladrar haciendo lo más mínimo, véase: mover el dedo meñique. Y es que es un perro muy especial, en casa estamos convencidos que se cree que es una persona y, probablemente, esté en lo cierto.

Hace unos días, descubrí que tiene un antepasado que emigró a América y que, en cierta ocasión, Eduardo Galeano se cruzó con uno de los descendientes de ese perro viajero. Dejó constancia de ello en El libro de los abrazos, en el apunte “Crónica de la ciudad de Quito”.

(Gracias VA.)

Un beso

13 Abril 2008

- Mi amigo quiere darte un beso.

- ¿Y qué pasa? ¿Qué ha visto un cartel que pone “Prohibido besar”?

11 (cosas buenas)

11 Abril 2008

cambio de piso

pensando en decorar el piso

apostando por la amistad

se acerca el verano

un viaje a Berlín

yo quiero que me quieran bien

los plátanos ya tienen hojas

buenas notas

el primer helado de la temporada

mis clases de pilates

mucho mejor en el trabajo

Musicalmente confundido

10 Abril 2008

A mi, el “Si tu me dices ven” siempre me ha recordado una sardana. ¿Cómo sería la canción interpretada por una cobla?

No recuerdo el dónde, el cómo ni el cuando, pero, en una ocasión, oí a una chica decir:

“Yo no quiero que me quieran. Yo quiero que me quieran bien.”

Y como a este blog y a mi momento personal la frase le va que ni pintada, pues aquí os la dejo.

Pues sí, el pasado viernes tuve el placer de asistir a la inauguración de Dboy, invitación en mano, y ésta es mi crónica:

Llegué antes de las doce y media, pasando por delante, como quien no quiere la cosa, haciendo ver que “pasaba por allí”, pero vi que había cola y me dirigí hacia ella. Era la cola más larga que he visto en ese local y quizá, la más larga que haya hecho en toda mi vida. Recorrí todo el lado de la manzana, llegué al chaflán y la sonrisa que llevaba en la boca se convirtió en carcajada: la cola seguía. Seguí por todo el chaflán, giré de nuevo y, a mitad del siguiente tramo de acera, llegué al final de la cola. Tardé una hora en llegar a la puerta, una hora amenizada por varios cigarrillos y la visión de las caras de sorpresa de los transeúntes, algunos sonreían, otros se reían y otros ponían cara de ¡ay que me muero!

Llegado a la puerta, a dos chicos supermonos que iban delante mío no les dejaron entrar, ¿por ser pareja?, ¿por ser jovencitos?, flipé, no entiendo que target están buscando, eran mucho más “Matinee” que yo.

El local está muy bien, parece todo más grande y hay más luz que antes, la sala petarda la han convertido en un bar y la sala house tiene todo complementos, los camareros van de luto riguroso con camisa y pantalones de pinzas, de Armani, creo, tienen limón para poner en las copas (yo sé porqué lo digo) y sirven cócteles, es todo como muy high class, totalmente fashion, absolutamente trendy… Lo que no sé es cómo esperan llenarlo ni, como he dicho, a quién se dirige, que son los dos problemas que tenía Salvation. No sé si hay tanto pijo gay en Barcelona.

Mi impresión y pronóstico es el siguiente: el club se va a heterosexualizar siguiendo la estela del resto de locales y fiestas del grupo. Dirán que es un club gay o un New gay concept, como publicitan ellos, pero sólo para vender o tendrán que fletar vuelos charter desde todos los rincones pijo-gays del planeta para llenar la sala. Este es mi veredicto.

Hoy he tenido una pequeña revelación lingüístico-publicitaria, al ver una caja de patatas fritas de KFC.

Entre los que han estudiado lenguas, es sabido que existen sistemas de escritura que no usan vocales. Una versión contemporánea de esto se da en la escritura de sms. También es conocida la costumbre anglosajona de escribir las palabras malsonantes cambiando alguna letra por asteriscos, por ejemplo “f*ck”, no por eso se deja de entender lo que pone. Visto lo visto, queda demostrado que las vocales son innecesarias para leer y entender.

Por otro lado, muchos hemos recibido ese email en el cual las letras de las palabras están desordenadas y lo hemos leído sin dificultad. Y cuando la empresa French Connection empezó a rotular anuncios y prendas con su “fcuk” saltaron las chispas. Visto lo visto, queda demostrado que no es necesario que las letras estén escritas en el orden correcto para leer y entender.

Antiguamente, KFC se llamaba Kentucky Fried Chicken, dicen que el cambio lo hicieron para quitarse el Fried de encima, que no vende nada. Yo creo que debajo del cambio hay una estrategia de branding más profunda. Alguien se dio cuenta de que KFC es fuck, sin vocales y con el orden de las letras alterado. Como hemos visto, FUCK, en definitiva.