Exotismo
24 Abril 2008
Emmanuel era un encanto, un chico culto y refinado, de buena familia, sin lugar a dudas. Un día, nos invitó a comer a un restaurante indio y pagó discretamente, sin ostentación ninguna. Emmanuel era francés y lo conocí en Francia, me comentó apesadumbrado que no le gustaba su nombre, el cual me parecía hacerle toda justicia. Él hubiese preferido llamarse Manuel, le parecía más sonoro y masculino. Me dejó atónito. Ese día, descubrí que el exotismo depende del lugar de donde seas.

