La UOC ya no es lo que era. El cambio de rector que sufrió la universidad hace unos años la llevó a la deriva identitaria. Políticas absolutamente antagónicas a las que se llevaron a cabo con el anterior rector hacen que los pilares de la institución se tambaleen, cada día más. Quizás la UOC vuelva a ser algo de nuevo, algún día, lo que está claro, es que los cambios que ha habido desde entonces, la han llevado a no ser lo que era, a no saber quién es y al camino de la mediocridad.

La UOC fue, en su día, sobre todo, una comunidad de personas. Sus estudiantes y sus trabajadores tenían un sentimiento de pertenencia que ya quisieran para sí muchas universidades con más tradición y muchas otras instituciones y empresas. Desde dentro, se le llamaba la “Comunidad UOC”, desde fuera, algunos se llamaban “uoquis”, muchos se lo creían, me atrevo a vaticinar que cada día que pase serán menos.

La institución desprecia, hoy, ese capital y gira su atención al profesorado, en lugar de centrarse en el estudiante, como hizo en su día, con muy buen tino. Están haciendo justo lo contrario de lo que hacen todas las universidades de su entorno, que se orientan, cada día más, a cliente, incluso las públicas.

En su información corporativa, en Rasgos de identidad, se habla de sociedad, de cooperación, de internacionalización y de empresas; ni una palabra de las personas, los estudiantes o la comunidad UOC.

Alguien no ha entendido que el estudiante no sólo era el centro del modelo de aprendizaje, si no también el centro de la Universidad.

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