Ayer, abrazados en tu cama, me dijiste te quiero, por primera vez y, esta mañana, me has dejado otra prenda: una camiseta. Por la tarde, le he comentado a mi compañera del trabajo y amiga que la camiseta era tuya, “de mi niño” he dicho. Cenando, una excompañera de trabajo y amiga me ha sugerido la posibilidad de pasar una temporada en México. Me ha parecido buena idea, si es a tu lado, claro.