Una frase larga que acaba en cola de pescado
28 Febrero 2008
Decía Josep Pla que “La lengua castellana es una frase larga que acaba en cola de pescado”. Lo que le llevaba a sostener que Azorín, con sus frases cortas del tipo “La casa es verde.”, escribía en “levantino”.
Y es que existe una parte esencial de las lenguas que es muy difícil de aprender: el ritmo, la cadencia, ciertas palabras y expresiones… Por eso nos cuesta evaluar cuando un extranjero nos pregunta “¿Esto se puede decir?” y pensamos “Hombre, poder, lo que se dice poder, se puede, y te van a entender, pero no se dice.”
Es lo que comentaba en otra entrada sobre el enfatizador inglés “indeed” o los “μεν γαρ” del griego clásico que, de forma innecesaria, traducíamos en el instituto por “ciertamente”.
En una ocasión propuse la siguiente traducción de una frase de La Odisea:
“[…] en realidad esto es bello, escuchar a un aedo tal cual éste es, semejante a un dios cuanto a la voz.”
Evidentemente, esto no es castellano, si no una simple transposición de las palabras del griego. Si pudiese volver atrás, presentaría algo así:
“¡Qué bello es escuchar a un aedo como este, que parece un dios por su voz!”
Aunque me quedaría con la duda de si mi frase acaba en cola de pescado.

