Querido Jordi,
Este sábado vi tu programa en el cual te estuviste justificando todo el rato de haberle dado un masajito, como dice Monegal, a tus compañeros del Tomate. En esos momentos se te sale el ego del pecho, te hinchas y no cabes en la pantalla. Dices: “Sé que estoy haciendo una mierda (me refiero a televisión mal hecha, no a telebasura), pero me da igual, porque ellos son mis amigos y como yo soy Jordi González, un Pope de la Tele vaya, pues lo puedo hacer, lo sé y me mola, ¡qué coño!”
Te pasaste el programa preguntando “¿Qué es telebasura?”, cuando tú lo sabes muy bien, por que hace años que te dedicas a ello. Te pasaste el programa preguntando “¿Quién decide qué es telebasura?” y se lo hacías repetir a esa señora que tiene una voz tan bonita y narra tan bien. Pues la respuesta es muy sencilla: lo decidimos entre todos, y tus programas y el Tomate, lo son, todo el mundo lo sabe. ¿O te crees que los telespectadores somos tan gilipollas que no nos damos cuenta? Que nos guste, no significa que no sea telebasura. Es lo que dijisteis: también nos gusta ir a McDonald’s, pero sabemos que no es sano, lo mismo con la telebasura.
Lo mejor de tus programas es siempre cuando te sale el fariseo, el sofista, el mentiroso y preguntas “Así, si tal programa es telebasura, ¿los espectadores también son espectadores-basura? Pues no Jordi, no. Los espectadores serán espectadores-mosca, lo máximo. Pero tú quizá sí que te estés convirtiendo en un superbasurilla también. Por que uno puede hacer basura y hacerla contento, pero que pretenda ir de intelectual y dar clases como tú, eso ya da penita. Quedas muy mal. Hazla con orgullo y con inteligencia, como la hacía Sardá, si es que puedes.
Y después ya te salió el demagogo descarado y consciente que miente y lo restriega por la cara, vas y dices: “Es que queremos aprender a hacerlo mejor”. Como decía la Inma de GH: “¡Que ahqueroso! ¡Que ahqueroso!” Y atabas el hacerlo mejor con el no hacer telebasura y con tener más audiencia. Bueno Jordi, que se te notaba mucho que es pose y que por dentro estás relleno de vanidad y por fuera supuras orgullo. Y que no soportas que te critiquen, que te encantaría que dijesen de ti que eres el no-sé-qué-presentador-americano español, pero como no lo eres, pues te dedicas a arremeter contra los críticos. ¡Pero déjalos, pobrecillos, si no los lee nadie! Mira la Milà, ella no se inmuta, la gran comunicadora, una persona que fue referente de la televisión de nivel se baja a la telebasura y está fantástica también. Me encantaba antes y me encanta ahora.
Y yo no es que vea La 2, que antes sí la veía, yo es que desde que mi expareja se fue de casa, casi no miro la tele, sólo cuando voy a casa de familiares y amigos, como este sábado. Mi expareja consumía cantidades ingentes de telebasura y yo aguantaba a su lado, por amor, sí, pero también porque es muy entretenida y alienante, una de sus grandes virtudes. Ahora me estoy desintoxicando, dos años llevaré así ya, para que tú veas, sin ver (prácticamente) nada de tele. Y el otro día cuando te vi, me acordé de La Palmera, que no recuerdo si era buen o mal programa, pero me acuerdo que salía la Guillermina Motta, divertida, ácida y punzante, ¿por qué no la sacas otra vez? Va, que me reía mucho con ella y en el Youtube no hay nada… Va, que así tengo excusa para volver a ver la tele.
Pues eso, que te sea leve y no te amargues,
Yoquiero

